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CELOS

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Los celos pueden definirse como la reacción negativa que experimenta un individuo ante la relación emocional o sexual (ya sea imaginada o anticipada) de la pareja afectiva o personas relevantes en su vida, con otra u otras personas.
Esta vivencia es percibida como un conjunto de emociones negativas (vergüenza, ira, orgullo,…), que pueden tener como base el miedo a sufrir una infidelidad o ser abandonado por el ser querido. En este sentido, el celoso tendrá la necesidad de recibir la atención exclusiva de la persona objeto de sus celos porque la considerará como irreemplazable en su vida.

Los que leáis este artículo podéis tener dudas sobre si lo que he descrito anteriormente puede confundirse con la envidia, y es cierto que ambos términos (celos y envidia) comparten características similares ya que son molestos y su contenido emocional es negativo. Sin embargo, existen diferencias entre el celoso y el envidioso: el primero, intentará atacar o denigrar a sus supuestos rivales, pero el segundo deseará “algo” que otro posee, por lo que ignorará o destruirá en sentido imaginario o real al objeto de su envidia.

Retornando a los celos, es importante anotar que éstos son difíciles de controlar y pueden llegar a ser peligrosos tanto para el que los sufre como para los seres queridos, ya que en ellos se encuentran asociadas muy frecuentemente una baja autoestima y la sensación de no ser suficientemente bueno para la persona amada.

Si hablamos de los celos en parejas heterosexuales, los hombres celosos pueden considerar a la mujer de su propiedad y sentirse heridos si no la controlan o si ésta no les obedece. Por su parte, en las mujeres celosas puede existir una dependencia emocional, que las lleva a realizar determinadas conductas para conservar a su pareja, aunque en muchas ocasiones, éstas sean vejatorias para ellas.

Finalmente, me gustaría ofrecer algunos datos que se han obtenido en diversos estudios sobre los celos: en éstos se verifica que la proporción de celosos es igual entre hombres y mujeres, pero los celos “no patológicos” se dan más en mujeres que en hombres porque éstas muestran en general reacciones emocionales más intensas que los hombres, son más expresivas, interpretan mejor los sentimientos de los otros y son más sensibles al rechazo, aunque son más propensas a exponer los problemas y buscar ayuda, al contrario que los hombres, ya que éstos se muestran reacios a reconocer los celos y contar sus intimidades a los demás.

Para acabar, solamente me resta esperar que estos breves apuntes os hayan servido de ayuda y que en un futuro, si pasáis por alguna situación en la que aparezcan los celos podáis resolver con mayor facilidad la experiencia.



Texto basado en el libro “Celos. Claves para comprenderlos y superarlos” de José María Martínez Selva

Neus Jurado



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